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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Parábola sobre el Maestro
 

Parábolas Divinas/Parábola sobre el Maestro


Parábola sobre el Maestro

Vivía en la Tierra un Maestro. En Unidad con Dios vivía Él.

Muchas personas venían a verle.

No obstante, Él enseñaba sólo a aquellos cuyo anhelo era conocer la Verdad.

Pero muchos otros Le preguntaban ociosamente.

«¿Cómo podemos saber que eres un Maestro verdadero y que Tus Enseñanzas son correctas? ¿Cómo podemos estar seguros de que eres mejor que los otros, quienes enseñan y hablan de otra forma? Pues unos dicen que hay que quitarse la gorra al entrar en un templo y otros, por el contrario, que hay que ponérsela.

»¡Y cuántos dioses y enseñanzas diferentes existen! ¡Y cada creyente afirma que la verdad es sólo suya y que aquel que adora a otro Dios o rinde culto de otra forma es un pecador!

»¿Cómo podemos llegar a comprender todo esto? ¿En qué debemos creer?

»¿Y qué es lo que conseguiremos al adorar a Tu Dios?».

El Maestro les contestó:

«¡Sí, hay Dios! ¡Uno para todos! ¡Sus nombres son el Amor, la Vida y la Existencia! ¡También es el Creador de todo, Creador Que da lugar a cada cosa manifestándola con Su Poder!

»A veces Le llaman de modo diferente sólo porque las personas Le adoran en diferentes idiomas.

»El conocimiento que la gente tiene sobre Dios es bastante incompleto. Muchas “enseñanzas” y muchos “maestros”, habiendo tomado de la Integridad un pequeño fragmento, enseñan sobre Dios sólo lo que ellos mismos saben y lo que no saben, tratan de declararlo inexistente.

»Ahora vamos a vendar los ojos de tres personas que nunca habían visto antes un elefante y vamos a hacerles tocarlo».

Y el Maestro vendó los ojos de las tres personas. Al primero le dejó tocar la cola del elefante, al otro le dejó tocar su pata y al tercero, su trompa. Después cada uno de ellos describió con éxito sus sensaciones. ¡No obstante, resultó que sus descripciones fueron totalmente diferentes a pesar de que era un solo elefante!

Y las personas seguían con sus preguntas: «¿Cómo es Dios? ¿Dónde está? ¿En qué templo debemos buscarlo? ¿En qué debemos creer, cómo orar y cuáles son los sacrificios que debemos ofrecerle a Él?».

Como respuesta el Maestro repitió palabras sencillas, las mismas que todos los otros Maestros decían siglo tras siglo. Las repitió para que las personas por fin entendieran.

«¡Dios es Amor! ¡Él enseña a amar, y no a pedir u orar!

»¡Él no exige cultos ni oraciones ni sacrificios!

»¡Él da vida, Él da Su Amor y dirige el desarrollo de todo!

»¡Sus corazones espirituales son el templo donde cada uno de ustedes puede conocerlo! ¡Pues cada uno puede convertir su propio corazón en un bello templo, lleno de amor y de gratitud! ¡Este templo crecerá año tras año y con el tiempo perderá sus límites!

»¡Pues el amor no tiene límites! ¡Éste crece y se expande percibiéndose cada vez más en todo aquello a lo que ama!

»Y si es tan importante para ustedes decir palabras, digan así: “¡Te amo, Padre!” y “¡Te agradezco!”».

* * *

Entonces los discípulos del Maestro Le preguntaron sobre la gratitud a Dios.

El Maestro les contestó así:

«El mandamiento más sencillo que cada persona puede cumplir es agradecer. ¡Agradezcan sinceramente por cualquier cosa que reciban y respondan con el bien! ¡Entonces se transformarán sus vidas, almas y destinos!

»El que es capaz de agradecer por todo lo que Dios le envía obtiene de una vez tres virtudes: amor, humildad y paciencia. ¡Y el que siempre trata de cumplir este mandamiento vive y crece en el Amor de Dios!

»¡No hay razón para afligirse, porque todo lo que el Padre ha creado es bello!

»¡Siempre y por todo agradézcanle a Él!».

Uno de los discípulos preguntó:

«Pero ¿cómo entonces debe actuar aquel cuya vida está llena de sufrimiento? ¿Acaso debe agradecer al Padre por este castigo?».

El Maestro contestó:

«¡El sufrimiento purifica las almas y las libera de la pesada carga de pecados cometidos, especialmente si uno se arrepiente de una forma correcta!* ¡Así que, por el sufrimiento también debemos agradecer al Creador!

»¡Es especialmente importante recordarlo cuando desgracias y calamidades vienen a nuestras vidas!

»¡Nosotros mismos las provocamos! ¡No es Dios Quien nos castiga, sino que son nuestros propios actos incorrectos, realizados en el pasado, los que provocan nuestras desgracias! ¡Dios, en cambio, nos ayuda a limpiar nuestros destinos! Esto sucede cuando el mal que hemos causado a los demás vuelve a nosotros.

»Ayer sajé el absceso que tenías en tu cuerpo. El dolor que te causé sajándolo, te lo causé para tu bien, para la curación de tu cuerpo. ¡Tú Me agradeciste por la curación! ¿No te sorprende que Me estuvieras agradeciendo por el dolor? ¡Pues es porque sabías que aquel dolor fue para tu bien, para la sanación de tu cuerpo!

»¡Que seamos capaces de recibir con gratitud el dolor que viene del Sanador Principal de todas las almas!

»Al llegar a la Tierra, uno tiene que enjugar la deuda de su pasado vicioso. ¡Y podrá vivir en el bien siempre y cuando no esté en deuda con nadie!».

Otro discípulo preguntó:

«Pero ¿con qué podemos pagar las deudas del alma?».

«¡Con el amor! Existen tres mandamientos sencillos: “¡Ama! ¡Agradece! ¡Haz el bien!”. ¡Aquel que siempre trata de cumplirlos vive y crece en el Amor del Creador! ¡Y este Amor le ayuda a superar todos los problemas de la existencia!

»¡Si uno vive dando y agradeciendo, lava con el amor sus errores del pasado!».

* * *

Los discípulos preguntaron al Maestro:

«Unas enseñanzas dicen que el hombre es Divino, otras, que es simplemente polvo, un amontonamiento del pecado. ¿En qué debemos creer?».

El Maestro levantó de la tierra una semilla y la mostró a sus discípulos.

«He aquí una semilla. Unos Me pueden decir que será un árbol; otros, que es simplemente un grano de polvo que el viento, jugando, lleva. ¿Quién tiene la razón?

»¡Pues una semilla contiene todo lo que puede convertirla en un árbol! Pero hasta que germine, se enraíce y se transforme de un brote en un árbol, de la posibilidad de la existencia en la existencia, será un diminuto grano de polvo que el viento, jugando, lleva.

»Así es el hombre. ¡Puede llegar a ser Divino no solamente porque tiene dentro de sí las semillas de la Divinidad, sino porque el Amor Perfecto se ha arraigado en su interior, crecido y se ha convertido en un Árbol, transformando toda su esencia!

»Una semilla puede crecer convirtiéndose en un árbol. ¡Asimismo un hombre puede crecer convirtiéndose en Dios! ¡Cada uno tiene esta gran oportunidad!

»¡Pero no es nada más que oportunidad!».

* * *

Una vez los nuevos discípulos preguntaron al Maestro:

«¿Cómo podemos estar seguros de que siguiendo Tus Enseñanzas, conoceremos la Verdad?».

El Maestro les contestó:

«Aquí está la miel del panal. Es dulce. ¡No obstante, por más que Yo hable de su dulzura y por mucho que ustedes crean en Mis palabras, esto no les servirá de nada! ¡Lo que sí les servirá es probarla! ¡Y cuando la prueben, sabrán con toda seguridad que es dulce!

»¡Lo mismo pasa con el Conocimiento! ¡No será de mucha utilidad para ustedes creer ciegamente en Mí o en cualquier otro, ni tampoco adorar un libro que contiene el Conocimiento en vez de adorar a Dios!

»¡Ustedes deben confiar en su propia experiencia! Y las palabras son sólo palabras.

»Imaginen a una persona en un cuarto oscuro. ¡Por más que esta persona crea en la existencia de luz, esto no será suficiente para ver todo con más claridad!

»Pero si después de llegar a saber que existe la luz, ella o él empieza a actuar, puede que encienda el fuego en la oscuridad, de la misma manera como encendemos una vela en la noche. Y entonces podrá ver la puerta y salir del cuarto.

»¡Sólo el que busca y camina encontrará el paso! ¡Y sólo esta persona podrá abrir la puerta que lleva a la infinitud de la Luz!».

«¡Pero ayer nos dijiste que la fe puede salvarnos y ahora estás diciendo que la fe no sirve de nada! ¿Cómo entenderte?».

«¡Ayer hablé de esa fe donde se unen el amor hacia el Creador, la confianza en Él y la memoria constante de que Él está siempre cerca!

»Cuando sabes que el amoroso y atento Padre está aquí, está siempre cerca y todo lo que necesitas Él te lo dará, y Le agradeces, ¡esto es la fe!

»¡Con Su Amor, Sabiduría y Poder todo fue creado! ¡Y todo está bajo Su control! Si algo no está como tú lo quieres, hay razones para esto.

»El Conocimiento es el fruto del amor y de la fe. ¡El Conocimiento crece con los esfuerzos y actos correctos!

»¡Mientras no veas la Luz, pero quieras obtener esta visión superior, debes creer y trabajar! ¡La fe es un soporte en el Camino! ¡Pues si no crees que exista la Luz, no podrás escapar de la oscuridad!

»Pero si sólo crees ciegamente, tal fe no te sanará. ¡Sólo el trabajo incesante sobre uno mismo puede transformar la oscuridad en Luz!

»¡Sin fe es imposible mantenerse en el Camino! ¡No obstante, para adquirir sabiduría, hay que pasar de la fe al Conocimiento!

»¡Y solamente después de recorrer el Camino entero, podrás conocer la Verdad! ¡El que ha conocido la Luz del Creador ya no teme ni titubea! ¡Esta persona aplicará todos sus esfuerzos para aprender a disolverse en esta Luz y convertirse en Ésta!

»¡Pero aquel que sólo es capaz de titubear y temer, que espere! Aún no es el tiempo para él o ella de ponerse en el Camino.

»Más tarde, contaré cómo Yo mismo recorrí el Camino entero, qué hallé y cómo llegué a la Unión. ¡Y que trate de seguir Mis pasos aquel que anhela alcanzar al Creador y está dispuesto a aplicar todas las fuerzas del alma!

»¡Existe la Meta!

»¡Existe el Camino!

»¡Existe la Verdad!

»¡Existe la Luz en este Camino!

»¡Pero para alcanzar la Unión con Dios, cada uno debe caminar por sí solo!».

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